04 febrero 2012

Lo-ve.

Lo llaman amor, y yo siempre escribo para él. Hoy le quiero contar que lo siento aquí conmigo. Lo tengo presente, siempre. Siempre. Porque no solo hay amor en lo que llamamos la persona perfecta. El amor forma parte de nosotros por cada acto que realizamos. Siempre pensamos en él inconscientemente. Siempre decimos siempre pensando en él, aunque luego él mismo te haga retroceder. Pero cuando pensamos en el amor lo vemos todo como camino de rosas... y no siempre es así. Amamos porque lo necesitamos y para amar sufrimos. Inconsciente pero lo hacemos. Aunque no queramos. Pero amamos. Sufrimos. Y le somos fieles a nuestros sentimientos. Porque no sé si sabéis que hasta la persona más mala del mundo ama, hasta ella tiene un pequeño "corazón". Empleamos el término amor y los "te amo" para expresar directamente nuestros sentimientos hacia una persona. Pero si de verdad amas a una persona no habrá segundos en tu vida para expresar lo que la quieres.


Hola chicaaaaaas! ¿que tal va el finde? Ya hacía tiempo que no publicaba, he estado muy ocupada estudiando, como es normal. Y lo siento por no haber publicado antes. Bueno, hoy no estoy muy inspirada. Y esto es lo que me ha salido jajaja! En la próxima entrada publicaré un texto que escribí hace unos días.
Espero que os guste y disfrutar de lo que queda de finde! Por cierto GRACIAS, que ya somos 108 seguidores. SOIS GENIALES ;)

11 comentarios:

María dijo...

pues para no estar inspirada te ha salido una de las mejores reflexiones sobre el amor que he leido en bastante tiempo!! muchos besos desde girljustwannahavefun14.blogspot.com te espero!

MeriiXún dijo...

Vaya entrada, me ha gustado muchos :D besos

Pamela dijo...

Que liiindo ♥
Si el amor siempre esta presente en nosotros!!
Sueerte :)

Paula Love dijo...

que paasada :D te ha qedado genial la entrada!! un besito
P#

Magdalena dijo...

Que entrada más bonita del amor. Sí, es genial en serio. No se por qué no te seguía antes. Tienes una seguidora más. Besitos desde http://nowherebutupwithyou.blogspot.com/

Antonio Jurado dijo...

Viva S. Valentín! jejeje :)

Besos desde
http://www.yoavogueytuacalifornia.com/

Micaela dijo...

Me encantó tu blog, las cosas que escribís me identificaron mucho, te sigo!

YoYNadieMas(: dijo...

Me encanta tu blog (: te sigo de inmediato te espero por el mio (: http://solotunohaymas.blogspot.com/
besos <3

Natalia dijo...

Es difícil definir la frontera entre uso, abuso y adicción; los jóvenes están en contacto permanente con estas patologías, pero es necesario limitar los conceptos. En algunos casos se dan adicciones que son adaptativas, es decir, que no son malas e incluso vienen bien para adaptarse o avanzar. Ésta es una de las principales diferencias entre la adicción a las nuevas tecnologías y otras adicciones. Las terapias no buscan la eliminación de la conducta, ya que en sí es positiva, sino su uso responsable. Es decir, la concienciación en un uso responsable.

La sociedad también ha puesto su granito de arena en esta especie de confusión entre uso y abuso. Se ha popularizado el término adicción o estar enganchado. "Ha habido un cambio cultural en el concepto de adicción, sobre todo en cuanto a objetos que atañen a la mirada o a la voz"

Uno de los grandes peligros de este problema es que suele pasar inadvertido. Al no ir asociada a ninguna sustancia, la adicción es "silenciosa", sus problemas son ajenos a enfermedades víricas o actuaciones judiciales. Apenas hacen preguntas y, en muchos casos, sólo quieren que les dejen en paz. Este tipo de persona no robará ni creará ninguna alarma social, no siendo la suya una conducta tan autodestructiva como se suele dar en los drogadictos.


Si el hecho de que tengas perfiles activos -que utilizas regularmente- en Facebook, Twitter, Tuenti, MySpace, YouTube… no te hace pensar que eres un adicto a las redes sociales, quizá estos díez hábitos del absolutamente enganchado sean los siguientes…


Éstos son los 10 síntomas:
1.- Te dejas el iPhone olvidado en casa y te sientes perdido, aislado del mundo… porque no puedes comprobar las actualizaciones de Facebook y Twitter mientras estás fuera, en el trabajo, en la oficina…
2.- Compruebas tu cuenta de Facebook aproximadamente, 20 veces al día.
3.- Si no recibes un comentario en el último post que acabas de publicar en tu blog en menos de 12 horas, piensas que ya tus lectores te han abandonado y comienzas a plantearte el suicidio…
4.- Te niegas a irte de fin de semana sin llevarte tu ordenador portátil.
5.- Tienes más iconos de redes sociales en tu iPhone que aplicaciones de productividad.
6.- Te has comprado un iPad -haciendo incluso cola el día que se puso a la venta- y sólo lo usas para poder actualizar Facebook desde una pantalla más grande que la del móvil cuando estás fuera de casa.
7.- Tienes más amigos online que en la vida real.
8.- Tuiteas desde el móvil mientras vas andando.
9.- Te conectas a Facebook incluso antes de lavarte los dientes por la mañana.
10.- Compruebas las últimas actualizaciones en Facebook y Twitter ya desde la cama, antes de irte a dormir.

Natalia dijo...

Ante el alarmismo que suele generar un tema como este al salir en los medios, los especialistas dejan claro que el problema no está en la red social o en internet, sino en la mente del usuario: «De la misma forma que todo el mundo consume alcohol y solo afecta a unos pocos, sucede también con las redes sociales», apunta José Fernández, terapeuta de la entidad Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS). Y también insisten en la fragilidad de las informaciones que salen publicadas, ya que aunque todas apuntan a una tendencia al alza, no tienen todavía respaldo científico, puesto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no ha reconocido la adicción a las nuevas tecnologías como una enfermedad. «Todo son datos subjetivos, o bien estudios de investigación sin carácter oficial», comenta Fernández, aunque cree que «es cuestión de tiempo que se reconozcan los síntomas que produce: ansiedad, depresión, falta de sueño».





Si usted utiliza habitualmente los transportes públicos se habrá percatado de que cada vez hay más gente consultando el móvil en el metro, o ¡incluso mientras camina por el andén! Una consecuencia de la proliferación de smartphones (teléfonos inteligentes) y de su uso y abuso es un aumento de las consultas a centros médicos para tratar la adicción a estos aparatos, que de hecho son auténticos ordenadores de bolsillo. Para los especialistas, uno de los inconvenientes que tienen estas nuevas dependencias es la dificultad de detectarlas. No afectan a la economía doméstica ni arruinan al adicto, por lo que el problema puede pasar desapercibido. Sin embargo, acaba afectando el día a día y las relaciones personales.
Ante el alarmismo que suele generar un tema como este al salir en los medios, los especialistas dejan claro que el problema no está en la red social o en internet, sino en la mente del usuario: «De la misma forma que todo el mundo consume alcohol y solo afecta a unos pocos, sucede también con las redes sociales», apunta José Fernández, terapeuta de la entidad Atención e Investigación de Socioadicciones (AIS). Y también insisten en la fragilidad de las informaciones que salen publicadas, ya que aunque todas apuntan a una tendencia al alza, no tienen todavía respaldo científico, puesto que la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no ha reconocido la adicción a las nuevas tecnologías como una enfermedad. «Todo son datos subjetivos, o bien estudios de investigación sin carácter oficial», comenta Fernández, aunque cree que «es cuestión de tiempo que se reconozcan los síntomas que produce: ansiedad, depresión, falta de sueño».

Natalia dijo...

Donde ya se puede constatar un abuso de las redes sociales es en el ámbito del trabajo. Son numerosas las sentencias judiciales que tratan esta nueva fuente de conflictividad laboral. Es lo que se conoce como absentismo presencial. El trabajador está en su puesto, pero sin realizar las tareas para las que ha sido contratado. Aquí chocan dos derechos: el de la empresa a controlar ordenadores que son de su propiedad y el del empleado a la intimidad.
Como indica Yaiza Cabedo, responsable del área de formación del bufete Conesa Asociados, especializado en derecho laboral, «el hecho de tratarse de un problema nuevo ha provocado en algunos casos sentencias aparentemente contradictorias, pero que han ido perfilando unas pautas de actuación». El criterio general seguido a día de hoy es que la empresa no puede acceder a los rastros de navegación, puesto que forman parte de la esfera privada del empleado, aunque como añade Cabedo «ello no significa que no se reconozca el perjuicio que está causando a la empresa navegando en horas de trabajo».
Ante este panorama muchas empresas optan por restringir el acceso a cierto tipo de páginas. Son aquellas «con una estructura jerarquizada, donde lo importante es el tiempo que se pasa en la oficina», según César Castel, director de operaciones de Adecco Professional. En contraposición a estas existen otras, de tamaño medio, «que trabajan más orientadas a resultados y que depositan mayor confianza y libertad en el trabajador». Para Castel, el absentismo presencial tiene un trasfondo de falta de motivación, más que de adicción a las redes sociales: «Si no puede acceder a la red, el que no quiere trabajar hará sudokus o se pasará media hora al teléfono».


Donde ya se puede constatar un abuso de las redes sociales es en el ámbito del trabajo. Son numerosas las sentencias judiciales que tratan esta nueva fuente de conflictividad laboral. Es lo que se conoce como absentismo presencial. El trabajador está en su puesto, pero sin realizar las tareas para las que ha sido contratado. Aquí chocan dos derechos: el de la empresa a controlar ordenadores que son de su propiedad y el del empleado a la intimidad.
Como indica Yaiza Cabedo, responsable del área de formación del bufete Conesa Asociados, especializado en derecho laboral, «el hecho de tratarse de un problema nuevo ha provocado en algunos casos sentencias aparentemente contradictorias, pero que han ido perfilando unas pautas de actuación». El criterio general seguido a día de hoy es que la empresa no puede acceder a los rastros de navegación, puesto que forman parte de la esfera privada del empleado, aunque como añade Cabedo «ello no significa que no se reconozca el perjuicio que está causando a la empresa navegando en horas de trabajo».
Ante este panorama muchas empresas optan por restringir el acceso a cierto tipo de páginas. Son aquellas «con una estructura jerarquizada, donde lo importante es el tiempo que se pasa en la oficina», según César Castel, director de operaciones de Adecco Professional. En contraposición a estas existen otras, de tamaño medio, «que trabajan más orientadas a resultados y que depositan mayor confianza y libertad en el trabajador». Para Castel, el absentismo presencial tiene un trasfondo de falta de motivación, más que de adicción a las redes sociales: «Si no puede acceder a la red, el que no quiere trabajar hará sudokus o se pasará media hora al teléfono».