02 julio 2013

Miedo.

Mechones de pelo desordenados caían desde su coleta mal peinada insinuando quién sabe qué. Se podría decir que el paseo por la playa no le había sentado mal pero ha sido llegar a casa y lo ha sentido. Ha sentido como su miedo recorría su espalda, desde su nuca hasta el final de su columna vertebral burlándose de ella seriamente. Miedo a perder. Miedo a soñar. Miedo a querer. Miedo a dar de ella. Miedo a no poder continuar. Miedo a no saber aprovechar. Miedo a no saber conservar. Pero todos estos miedos se le quedaban cortos en la escala métrica de su ansiedad. Pensaba inútilmente saciar sus compromisos inservibles. Y todos ellos seguirían siendo miedos hasta que no tuviera miedo de vivir, hasta que estuviera segura de sí misma.

2 comentarios:

Sarah González dijo...

El miedo es algo innecesario, algo que nos estanca, que no nos deja avanzar, el miedo son algunas piedras que ponemos en nuestro camino, y hay que aprender a caminar...

Magdalena dijo...

Demasiados medios y cosas indecisas. Que razón tienes. La entrada muy bonita, besitos http://nowherebutupwithyou.blogspot.com.es/